Muchos pensareis que el título de este artículo debería plantearse al revés: ¿cómo hacer que el perro sea un buen compañero para ti?
Probablemente muchos de vosotros elegisteis a vuestro perro, su raza, su sexo, cómo educarlo... Tu mascota solo intenta responder a lo que cree que tú le pides para complacerte.
Por poner un ejemplo, el otro día el dueño de un pequeño peludo me decía que su amigo se portaba mal para fastidiarlo a él. Le tuve que explicar que ese razonamiento era imposible de ser desarrollado por su perro. Aún así me miraba incrédulo, seguro de la intención de su amigo. Los perros no razonan, reaccionan. Eso significa que la mayoría de sus acciones son respuestas a estímulos. Pero quizás estos estímulos han sido asociados de manera incorrecta por ellos, y nosotros podemos ayudarlos para que los asocien de manera correcta.
| Foto: Carla Rodriguez |
Los perros, por naturaleza, evitan y eluden los conflictos. Saben que no sale nada beneficioso de ellos y en un entorno natural salir herido a consecuencia de una reyerta no reporta nada bueno. Enfadarnos, para nosotros, es lo más parecido a tener un enfrentamiento con otro perro en un estado natural.
Buscad información sobre "las señales de calma", los perros las generan para evitar confrontaciones. Fíjate cómo reacciona tu perro cuando le regañas o te enfadas, seguro que te las muestra para apaciguarte e informarte de que no quiere luchar contigo. Conocerlas e identificarlas te hará conocer mejor a tu perro y saber como se siente.
A media que conozco a más profesionales del mundo canino convencidos de la importancia del aprendizaje y relación en positivo, más segura estoy de que el mayor problema al que nos enfrentamos es un fallo de comunicación, algo así como si habláramos en diferentes idiomas o en diferentes frecuencias de radio.
Simplifiquemos la forma de comunicarnos con nuestro perro, intentemos hacerlo de forma positiva. Tanto humanos como animales sacamos mucho más provecho del aprendizaje y convivencia en positivo. Consentir no es bueno para nadie y al final solo trae problemas; todos necesitamos normas, pero tienen que ser coherentes.
Si no quieres que tu perro coja tus zapatos, enseña la orden suelta: quítaselos y ofrécele un juguete suyo para morder.
Si no quieres que tu perro coja tus zapatos, enseña la orden suelta: quítaselos y ofrécele un juguete suyo para morder.
Lleva a tu perro de paseo, al campo, a jugar con otros perros... Lo necesita.
Premia todas las conductas deseadas e ignora las que te molesten. Si ya tienes un problema que no sabes gestionar, busca ayuda antes de que se multiplique y afecte más a la relación con tu compañero.
Tu mascota pasa todo el día observándote, no tiene otra cosa que hacer. Te conoce mejor que tú mismo, sabe cómo te sientes en cada momento. Te aconsejo que analices como reacciona ante ti y sabrás como te sientes en ese momento, nunca se equivocan. Si estás nervioso o enfadado lo sabrán e intentaran calmarte, pero no obedecerte o admirarte como lo harían con un dueño seguro.
Eres quien decide como será la relación y sobre qué valores se va a asentar.
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