martes, 30 de mayo de 2017

Reactividad canina

Podríamos decir que un perro reactivo es aquel que tiene reacciones desproporcionadas ante un estímulo.Por ejemplo perros que ladran o se tiran hacia otros perros, personas o cosas sólo por el hecho de pasar junto a ellos.
 Parece que cualquier perro con un mínimo de socialización debería aceptar con tranquilidad todo lo que el entorno ofrece en situaciones normales pero, cada vez es más frecuente ver perros que no saben gestionar situaciones diarias siendo esto muy perjudicial tanto física, como emocionalmente para ellos ya que, cualquier problema de conducta no tratado se acentúa haciéndose más grave y difícil de gestionar.
La verdad es que todos los que tenemos perros tendemos a justificar estas acciones, es que es inseguro, no le gustan los perros blancos, los niños, las bicis..etc pero deberíamos admitir que el estres que sufre nuestra mascota   acaba perjudicando nuestra relación.


Como ayudar al perro a gestionar su reactividad:

1º- Identificarla: determinar las situaciones en las que nuestro perro reacciona de manera desproporcionada.

2º-Crear un punto de apoyo: Este punto es muy importante para hacer que, la alternativa a la reacción sea previsible para el perro y controlada por nosotros. Ambas cosas aportan mucha seguridad a nuestras mascotas. 

Vamos a trabajar el ejercicio que elijamos en un entorno seguro y tranquilo para todos, puedes empezar en casa. El ejercicio podría ser buscar trocitos de salchichas en el suelo, sentarse, dar la pata, mantener la mirada en tu cara...
Una vez que tengamos uno o varios de esos ejercicios asociados en positivo podemos empezar a trabajarlos en la calle siempre asegurándonos que no aparecerá ningún estímulo que active la reactividad de nuestro perro.
Sería ideal usar el clicker para estos trabajos https://laescueladecynthia.blogspot.com.es/2017/05/descubre-el-cliker.html

3º- Empezamos a trabajar los ejercicios asociados en positivo en entornos en los que encontremos perros, bicis, niños. Al principio lo más alejados posibles para que nuestro perro no pierda la concentración en el ejercicio y poco a poco acercándonos hasta que pueda aceptar los estímulos con normalidad.

¿Que hacer si nos encontramos con un imprevisto y nuestro perro se pone a ladrar? Lo primero alejarlo de la situación y después volver a trabajar el ejercicio lo más rápido posible para que recupere la concentración.

Con paciencia y constancia nuestro perro se sentirá más seguro y tranquilo.

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