El otro día iba caminando con mi madre y mi hermana hacía un parque natural cerca de su casa, la acera era enorme, ancha y poco transitada, íbamos hablando cuando me percaté que nos íbamos a cruzar con una chica y su Golden. De repente, antes de llagar a nuestra altura el perro clavó sus patas traseras en un claro intento de no seguir avanzando en nuestra dirección. La dueña no pareció entender el mensaje de su amigo y siguió andando abstraída en sus pensamientos. Yo no pude evitar recibir la inseguridad del animal y me fijé en que nosotras tres íbamos en línea recta y que si nuestra trayectoria no variaba yo y el Golden nos cruzaríamos de frente.Me paré, me desplacé hacía el bordillo y les dije a mi familia que también se apartara. El perro se relajó, dejo de tirar hacia atrás y continuó el paseo.
Mi familia me preguntó, ¡que ha pasado? y les expliqué como había percibido yo la situación: